Al inicio de un nuevo año resulta familiar plantearse nuevas metas. Se hace revisión del año anterior, de sus logros y fracasos; en muchas ocasiones esto resulta en saldos favorables y en otra queda en rojo. Lo último puede traer sentimientos de frustración o fracaso, tema que podríamos abordar en otro momento.
Un alto porcentaje de personas en el cual nos incluimos, elaboramos propósitos, objetivos, mapa de sueños o como se elija llamarle.
La exhortación es que esa búsqueda del crecimiento personal esté cimentada en el autocuidado del bienestar emocional y mental.
Definamos ambos conceptos:
- Bienestar emocional: Es un proceso activo de toma de conciencia sobre decisiones intencionales hacia una vida plena y saludable, incluido lo mental.
- Crecimiento personal: Se trata de un camino que se elige transitar durante toda la vida, donde se aprenden cosas nuevas, se desarrollan nuevas habilidades, hay una búsqueda de mejoramiento a sí mismo en beneficio nuestro en primer lugar, luego repercutirá en nuestras relaciones y entorno.
Según nuestra óptica, en ambas definiciones existen elementos comunes; además de qué es un proceso, dura toda la vida.
Al ampliar acerca de la importancia del bienestar emocional, se debe tener en cuenta que su descuido afecta directamente los sentimientos y acciones; por el contrario cuidarlo produce control en el estrés y reducción del riesgo de sufrir enfermedades; Ambas cosas se reflejarán en las interrelaciones personales, que definitivamente serán más positivas.
Por todo lo dicho anteriormente, en el válido camino hacia el crecimiento personal ratificamos vigilar cómo está tu bienestar mental y emocional, asimismo tus hábitos. Pregúntate si tus hábitos son saludables. Tema que hemos tocado en otros artículos.
Para finalizar, queremos destacar que las personas de éxito tienen en común dos factores: leen y tienen mentores.
Dra. Carmen Pimentel
Experta en familia


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