Lograr que tu hijo te escuche sin gritarle puede ser un desafío, pero hay varias estrategias efectivas que puedes usar para desarrollar una comunicación más saludable, tranquila y respetuosa. Te puedo asegurar que la parte más difícil es que pierdes la paciencia y aún peor si manejas estrés.
Llevo muchos años trabajando con familias y la experiencia me dice que en raras ocasiones unos padres quieren dañar a sus hijos. Por el contrario buscan formas de cómo aprender a hacer su rol lo mejor posible.
A pesar de ser un desafío, poseer conocimientos acerca de las consecuencias que pueden tener los gritos para los niños es un recurso motivador a la hora de criarlos.
Los niños no poseen las herramientas necesarias para el control de impulsos pues su corteza prefrontal que está asociada a este todavía no ha terminado de desarrollarse. El cerebro de los niños aún no está preparado para obedecer órdenes.
“Le repito las cosas cien veces y no me entiende“ “Yo creo que es de maldad que me lo hace“ “Hasta que no le grito no entiende” “No te hagas el sordo” ¿Te identificas con este tipo de expresiones desesperadas?
Utilizando estas frases sólo estás reafirmando la respuesta de tu hijo y reforzando esta actitud. Debes hacer un cambio radical en la forma como te comunicas para que el mensaje sea recibido y puesto en marcha.
Gritar es una herramienta poco eficaz ya que puede formar niños agresivos, con baja autoestima y depresivos. Los anteriores son algunos de los resultados a los que llegó la Universidad de Pittsburgh en un estudio que realizó junto a la prestigiosa Universidad de Michigan.
Dentro de las consecuencias del grito podemos incluir algunas otras:
- Impacto cognitivo. Retraso en el desarrollo del lenguaje, problemas de concentración y bajo rendimiento académico.
- Impacto emocional. Miedo, inseguridad y ansiedad.
- Impacto conductual. Aumento de la agresividad, rebeldía y aislamiento social.
- Impacto en las relaciones sociales y autonomía. Dificultad para establecer relaciones saludables, desconfianza en los demás, falta de iniciativa, dependencia emocional y dificultad para tomar decisiones.
Es de gran ayuda establecer normas límites y una educación que esté basada en identificar, expresar y gestionar sus emociones.
Para ello te propongo algunas alternativas:
- Se claro y conciso. Usa frases cortas y directas. Los niños responden mejor cuando saben exactamente lo que se espera de ellos.
- Ofrece opciones en lugar de órdenes. Ofrecer una sensación de control. Por ejemplo, en vez de decirle ponte el pantalón, puedes decir: ¿Qué quieres usar el pantalón azul o el rojo?
- Utiliza el refuerzo positivo. Elogia los comportamientos que deseas ver más a menudo. Por ejemplo, “Gracias por escucharme la primera vez”
- Mantén la calma y sé consistente. Tu tono de voz y tu lenguaje corporal deben ser calmados y seguros. Los gritos pueden ser intimidantes y menos efectivos a largo plazo.
- Modela el comportamiento que quieres ver. Los niños imitan a los adultos y hablar con respeto es más probable que tu hijo haga lo mismo.
- Crear rutinas y expectativas claras. Si los niños saben qué esperar es menos probable que haya resistencia. Las rutinas consistentes ayudan a los niños a sentirse seguros.
- Cuando te dirijas a tu hijo elimina las distracciones. Elimina todo tipo de distractores que vayan a evitar que tu hijo te escuche como el celular, la tablet, la televisión, música, juguetes etc.
- Busca el contacto visual. Qué es imprescindible buscar el contacto ocular puedes pedir mírame a los ojos por favor después que hayan conectado le transmite la información.
- Usa el tiempo de espera positivo. En lugar de gritar y salirse de control, toma tiempo fuera tú mismo/a, pero con enfoque positivo no de castigo sino para calmarte y reflexionar.
Para finalizar es importante que diferencies si la causa por la que tu hijo en ocasiones no te escucha es orgánica (Dificultad para escuchar), conductual o simplemente una respuesta evolutiva natural. Observa cada situación pues eso te ayudará a saber si necesitas más ayuda profesional.
Identificar, gestionar y expresar tus emociones es el primer paso para que estés listo/a para acompañar a tu hijo/a en este hermoso proceso!
Dra.Carmen Pimentel


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