Nos marcaste. No se te escapó edad (aun los que estaban en la pancita podían sentir la angustia de mamá, pensando en tu seguridad), niños y jóvenes sin escuelas, maestros y padres obligados a ponerse al día con la tecnología, adultos sin empleos, ancianos y enfermos crónicos aún en mayor riesgo, todos los habitantes de cualquier parte del mundo, ¡¡uffff!! y qué decir de los médicos, enfermeras y paramédicos?
En fin… empleados estresados trabajando desde las casas, muertes sin IMPORTAR edades ni religiones, mucho duelo, planes postergados o NO realizados.
Y es que a pesar de todo lo anterior y mucho más que podría incluir te pudiéramos decir GRACIAS. ¡Sí, gracias porque fuiste un año de GRANDES ENSEÑANZAS!
La salud física: honrar el cuerpo que habitamos
“¿Cuándo fue la última vez que le agradeciste a tu cuerpo todo lo que hace por ti?” Vivimos en un mundo que...


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